Laudes Infantis, socio local de CODESPA en Colombia, se fundó en 1998, por un grupo de jóvenes profesionales que tienen extensa experiencia con ayuda a los niños de la calle en las principales ciudades colombianas. Esta fundación trabaja directamente con familias desplazadas por el prolongado conflicto interno de Colombia que tiene lugar en las áreas rurales del país. Para huir de la violencia muchas personas tienen que abandonar sus casas, sus tierras, y pueblos, llegando a ciudades con pocos recursos e inadecuada educación. Esta situación de vida desemboca en la desintegración familiar.
Jacqueline Moreno, directora de Fundación Laudes Infantis nos acerca la realidad de allí en esta entrevista.
- En Bogotá, concretamente en los barrios donde actúa Laudes Infantis, existe un gran problema de desarraigo social y cultural, además de la presencia de grupos armados, ¿qué os encontrasteis cuando empezasteis a trabajar allí?
La gente no tenía tiempo ni de soñar, ni de sonreír porque siempre iba corriendo buscando el alimento o el pan para comer. Encontramos también mucha tristeza, carencia afectiva y económica.
Al ver esta situación, Fundación Laudes empezó a trabajar en las comunidades de Ciudad Bolívar. Pero no comenzamos con un proyecto escrito y cerrado. Creo que lo más importante de la Fundación es que llegamos allí y desde las comunidades y con ellas empezamos a hacer una reconstrucción.
- Se ha puesto en marcha la Escuela de Formación Laboral con Enfoque Empresarial para capacitar a 330 familias en oficios y así poder tener una oportunidad de un futuro mejor, ¿se consigue la inserción laboral con este centro?
Sí, yo creo que ha sido todo un acierto para la comunidad el crear la escuela. Llevamos muchos años trabajando el desarrollo socio comunitario en varias comunidades; trabajando con jóvenes, con madres, con adultos. El crear la escuela le da una fortaleza a la comunidad, ya que ofrece una estabilidad económica. A través de la escuela se forma a las personas en habilidades sociolaborales, destacando sus habilidades y apoyándolas en la inserción en el mercado laboral.
Sí que se consigue la inserción laboral con este centro, aunque ahora es difícil (y no solo en Colombia) encontrar un empleo formal. Tenemos que empezar a plantearnos que el trabajo informal es una de las grandes puertas que, de momento, nadie quiere tocar, pero que tenemos que empezar a plantearnos y valorarlo como una oportunidad.
- En Arrayanes ya se desarrolla el sistema del trueque ¿Podría contarnos en qué consiste esta metodología y qué mejoras está proporcionando a las comunidades donde se han puesto en marcha?
El ejercicio del trueque comunitario es una estrategia para la construcción de confianza entre la comunidad y es una forma de romper con el asistencialismo. El truque es una “filosofía de vida”. Con el trueque se percibe que se está formando parte del cambio. Antes las ONG lo daban todo, y ahora son los actores de la comunidad quienes aportan y son protagonistas activos del cambio.
La Fundación Laudes tiene el trueque como filosofía. Potenciamos las habilidades sociolaborales a través del trueque. Fortalecemos los lazos comunitarios a partir de la idea “tú das y yo doy”, creando así una economía comunitaria y, también una economía afectiva.
Ya habíamos puesto en práctica el sistema del trueque en Ciudad Bolívar. Llegamos a Arrayanes, hablando del trueque y fueron los líderes de otras comunidades en las que ya existía el trueque, los que formaron a los líderes comunitarios de Arrayanes. De esta forma, los líderes de Arrayanes sistematizaron el trueque en la comunidad.
- ¿Qué papel hacen los líderes comunitarios en todo este proceso?
De forma paralela a esto, realizan formaciones comunitarias. En noviembre haremos el primer grado de líderes comunitarios en Arrayanes. Con una duración de un año, estos talleres se desarrollan un sábado al mes y se van formando. Sus prácticas son en la misma escuela. Con esto, nosotros garantizamos que en el futuro podamos salir de la comunidad; y que los proyectos que tengamos en marcha tengan una sostenibilidad y una participación directa de la comunidad.
- En relación a las iniciativas productivas que se pretenden apoyar con el proyecto para mejorar la calidad de vida de los beneficiaros ¿qué tipo de iniciativas estáis apoyando?
Apoyamos iniciativas productivas de todo tipo. En Arrayanes tenemos marroquinerías, panaderías, centros de costura, etc. Damos prioridad a aquellas iniciativas que son un sueño por cumplir. Si es un sueño para la gente, si se han empeñado en que quieren hacer ese tipo de proyecto, existe la garantía de sostenibilidad.
Este apoyo es un complemento a la escuela; lo llamamos “incubadora”. En esta incubadora hay un asesor empresarial que orienta a los empresarios y los ayuda a lo largo de seis meses en el diseño, formación, etc.; para que así puedan poner en marcha su iniciativa. Al finalizar este periodo, se ubican en sus espacios y ponen en marcha sus proyectos.
- ¿Cuál es el papel de CODESPA en todo esto?
CODESPA tiene dos papeles bastante importantes. Uno de ellos, es la función de acompañamiento que hace persona a persona y plantear sus necesidades en un proyecto. Fundación Laudes Infantis, al trabajar en el terreno, tiene la ventaja de conocer el contexto comunitario; en cambio, no sabemos cómo formular, como contar las necesidades de las personas en un esquema formal. CODESPA nos ha apoyado en todo este tema, plasmándolo en un proyecto.
El otro papel que juega CODESPA es su confianza en este tipo de proyectos. No es fácil apoyar proyectos tan complejos como los que llevamos a cabo en Laudes Infantis, con toda esta filosofía del trueque. CODESPA se ha metido de lleno en entenderlo todo y no ha duda en apoyarnos.
- Recientemente se ha llevado a cabo la evaluación del proyecto ¿qué impresiones sacas de esta evaluación?
Es muy importante el proceso de evaluación. Independientemente del resultado que ofrezca, todos los proyectos (grandes, medianos, pequeños) se tienen que evaluar. Realmente la evaluación no es una calificación, sino una reflexión.
Sin conocer el resultado de esta evaluación, creo que se ha hecho un buen trabajo. Creo que arriesgarnos y construir esta escuela de forma comunitaria y capacitar en habilidades antes que en lo técnico, ha sido algo muy positivo para la comunidad. En otro tipo de escuelas, no te enseñan a peinarte, a presentar un currículum, a combinar tres colores, a mirarte en el espejo, a levantarte con una buena actitud; y eso también es importante para personas que viven un gran desarraigo.
- ¿Cómo valoras la actuación de la comunidad internacional ante el drama de estas comunidades?
Yo me hago una pregunta ¿se quiere apoyar el proceso de reconstrucción, subsanar toda esta parte afectiva; volver a reconstruir a las personas, en sus sueños, en sus ilusiones o se quiere crear infraestructuras para fomentar técnicos y desarrollo económico? Creo que la mirada de fuera es muy asistencial; la necesidad de dar alimentos, de dar zapatos, de forma rápida ya que las comunidades tienen carencias. Sin embargo, yo creo que, de alguna forma, también se está cambiando esta visión. Ya se cree más en el desarrollo socio comunitario. Y esto es algo positivo ya que de la mano de este desarrollo, viene el desarrollo económico.
Más que ayudar, yo creo (como no podía ser de otra manera en la filosofía del trueque. Los que están fuera de estas comunidades necesitan sentirse comprometidos con la cooperación y los que forman parte de las comunidades, requieren de ese apoyo. Yo creo que es un trueque que debemos de conseguir que sea más sostenible en el futuro; y que no sea algo inmediato. Si trabajamos con un propósito de futuro, tenemos la garantía de crear sostenibilidad afectiva y económica.
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