miércoles 1 de diciembre de 2010

Llegada a Angola

Angola marca el ritmo de los que viven en ella. Cuando el avión aterriza, algo te dice que no es un país cualquiera. Hace unas semanas que he llegado de nuevo a este extenso país, fronterizo por el norte con la República Democrática del Congo, por el sur con Namibia y al este con Zambia.

Fundación CODESPA ha abierto delegación aquí desde marzo de 2010, coincidiendo con el período de Identificación del Convenio de Desarrollo Agropecuario Integral, el cual se llevará a cabo durante los próximos años en las provincias de Huambo y Bié. Yo acabo de llegar para trabajar como técnico de proyecto expatriado en la provincia de Huambo, en contacto continuo con el Delegado en Luanda, Gavin Braschi.

Llegué por primera vez en octubre de 2009, y las sensaciones son tan variables al paso del tiempo que me es imposible describir aquel entonces. Pero por algún motivo especial, mucha gente acaba volviendo a este gran país, Angola. Su capital Luanda, tiene más de 400 años de vida y actualmente alberga casi la tercera parte de la población del país, lo cual la convierte en una ciudad desbordada y saturada, desobediente al paso del tiempo. La vieja arquitectura colonial portuguesa queda empequeñecida, invadida por modernos edificios fruto de la actividad económica petrolífera, una de las mayores del continente.


Aparte de Luanda existen otras 17 provincias, entre ellas las de Huambo (Nova Lisboa) y Bié, ambas colindantes en el centro oeste del país y “objetivos geográficos” en los proyectos de cooperación de CODESPA en el país. En este presente Convenio se trabajará con 40 organizaciones agropecuarias compuestas por hombres y mujeres, procedentes de los municipios de Caála y Bailundo, en Huambo, si bien se pretende además trasladar la actividad a la provincia de Bié en el año 2012. El acceso al mercado, a los créditos y a una mejora técnica, así como a la propia legalización de la actividad y el marco legal de las tierras, se antojan como principales “montañas a escalar”, siendo este un proceso que avanza lentamente desde el “alto el fuego” del año 2002 entre UNITA y MPLA y desde la aprobación de la Ley de Tierras por el Gobierno actual en el año 2004.

Aunque ya conocía la ciudad de Huambo, esta es mi primera estancia prolongada. A casi 2000 metros de altura las casas coloniales perduran al paso del tiempo entre grandes eucaliptos y pinos, rodeada la ciudad por extensas llanuras fértiles con plantaciones de “feijão”, “ananás” o “mandioca”, entre muchas otras. La extensión de Angola es casi tres veces la de España, variando el clima y la floresta de Norte a Sur, y Oeste a Este. En Huambo con frecuencia la ciudad se cierra al caer la tarde, y el cielo comienza a llorar agua y más agua, y a gritar rayos y relámpagos, en un contexto realmente bonito. Al día siguiente la ciudad está calma y huele diferente, e invita a todo el mundo a salir a la calle.

Jaime Núñez Ubach
Delegación Angola

LA MANDARINA SOLIDARIA

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